La situación
Antes de que existiera la plataforma, la venta funcionaba con un MVP del MVP: el cliente recibía instrucciones y la activación pasaba por las universidades, a base de correos. Concentré la atención al cliente en un solo lugar, cuidé cada paso del recorrido y con ese aprendizaje construí Mi Educación.
Descubrimos que las compradoras principales eran mamás: compraban para que su pareja ganara más o para que sus hijos terminaran la preparatoria.
La decisión
Basta de señalización y de mensajes que nadie ve. El cliente siempre pasa por la caja, y el Programa de Beneficios ya llegaba ahí. Metí los cursos como beneficio del programa: aparecían en su web y en la caja cuando alguien compraba productos relacionados con educación, y los premios del programa eran descuentos en cursos, con el precio al mínimo.
El resultado
Las ventas mensuales se multiplicaron por ocho, de ~500 a ~4,000. El proyecto escaló de tiendas seleccionadas a todo el país y superó el objetivo de venta por tienda. Lo dejé cuando escaló, para liderar Walmart Pass.
Además, en este rol
Alianza con Nescafé · “Despierta tus sueños”
Quien compraba Nescafé recibía un curso en tarjeta física. La marca pagó la señalización y compró un lote de cursos.
~$500 mil pesos en señalización en 42 tiendas, pagados por la marca
Combo con recarga Bait
La recarga de $200 se vendía en $250 con un curso incluido, que por separado costaba $99. Un canal de venta nuevo.
~3,000 a 4,000 ventas al mes adicionales
Qué aprendí
Lo que hizo crecer la vertical fue conectarla con el ecosistema: la caja, el programa de beneficios y las marcas. Vender educación desde un retailer es difícil: el cliente se pregunta por qué Walmart le vende cursos, y esa autoridad toma tiempo. Un producto así necesita ese tiempo y otra vara de medición que la de una vertical que busca revenue.